
La historia de Agua de Dios es inmensa, llena de anécdotas y hechos que han ocurrido a través de 151 años de existencia, de una historia que se dividió en 1961 con la Ley 148. Han sido dos caras opuestas, la primera compuesta de medidas drásticas contra los afectados por la enfermedad de la lepra y la segunda de una libertad que rompió la opresión de quienes dictaban toda clase de normas en contra de gentes inocentes. Un pasado que los Hijos de Agua de Dios guardan en lo más profundo de sus corazones.
Con la Ley 1 de 1833, el gobierno Nacional empezó a organizar los Lazaretos en Colombia, ya que comenzaban a presentarse casos de lepra en diversas regiones del país, lo cual se estaba convirtiendo en un problema de salubridad y las demás gentes demostraban su rechazo hacia ellos, por eso con la expedición de la Ley C de 1864 se creó el Lazareto de Agua de Dios, por orden del Estado de Cundinamarca. Paralelo a este proceso administrativo, el gobierno adquirió a través del Secretario de Hacienda del Estado, José María Baraya, el globo de tierra denominado “Agua de Dios e Ibáñez, mediante escritura N° 114 de enero 22 de 1867, por compra hecha al doctor Manuel Murillo Toro, quien a su vez le había comprado a Pablo Afanador, mediante escritura N° 66 del 22 de febrero de 1856. Es de anotar que los documentos existentes de los diversos traspasos notariales hechos sobre estos terrenos, nos indican que este nombre de Agua de Dios lo recibió desde siglos atrás, como rezan en las diversas escrituras que reposan en el Archivo General de la Nación. Para esa época era Gobernador del Estado de Cundinamarca el general Daniel Aldana. Con la Ley C de enero 15 de 1873, se creó la Aldea de Agua de Dios, uno de los tantos nombre o designaciones hechas a esta población, entre las que destacamos Leprocomio, Lazareto, Sanatorio y Municipio, estas dos últimas aún existentes, una que maneja la parte médico-asistencial al paciente enfermo de Hansen dependiente del Ministerio de la Protección Social y la otra que administra el Municipio como tal, que se rige por sus propias Leyes y que depende del Departamento.

El 10 de agosto de 1870 es una fecha histórica en la vida de Agua de Dios, porque fue el día en que 60 enfermos salieron desterrados de Tocaima y se posesionaron de la Hacienda Agua de Dios, dando lugar a la fundación del pueblo. En consecuencia la Convención del Estado, por la Ley C de noviembre 10 de 1870, creó el Lazareto y destinó de manera definitiva los terrenos del Estado “Agua de Dios e Ibáñez” al establecimiento de un Lazareto, bajo la dirección de la Junta General de Beneficencia del Estado. Por aquella época era Presidente de Cundinamarca don Cornelio Manrique. Como Presidente de la Beneficencia don Juan Obregón, de inmediato tomó cartas en el asunto y ordenó la construcción de 40 casas para los enfermos de lepra, un tambo para el servicio religioso y las casas para el cura y el administrador, celebrando un contrato por $12.000 pesos oro con Caupolicán Toledo, inmuebles estos que fueron levantados en lo que hoy es el marco de la plaza.
Dentro de la historia de la ciudad, el sitio turístico “Los Chorros” encarna especial significado porque allí legaron inicialmente los primeros moradores a cobijarse bajo las densas ramas de la arboleda y a refrescar sus cuerpos en las aguas dulces y termales, que tiene este singular lugar.
El tiempo comienza a transcurrir en la nueva vida del Lazareto y se ordena construir nuevas edificaciones. En 1888 empezó la construcción de un edificio para el Hospital y fue terminado y bendecido en noviembre de 1889. Allí pasaron los 50 enfermos más graves. El 25 de marzo de 1889 se inicia la construcción de la Iglesia Parroquial y a finales de este año se inicia los trabajos del Acueducto, que por aquella época era transportada en asnos desde dos millas de distancia. Se funda el Asilo Santa María para niñas el 4 de marzo de 1892.

Los enfermos también comienzan a llegar, unos de manera voluntaria y otros a la fuerza, traídos por la policía, arrancados de sus hogares de los distintos lugares del país, debido a las normas estatales dictadas por ese entonces, con una severidad espantosa, que arranca con Ley 104 de 1890 y que impone al enfermo de lepra un aislamiento total y aquí es donde se implantan los retenes en todos los puntos estratégicos del Lazareto que impedían el ingreso de personas sanas, familiares de los pacientes y prohibía la salida de estos fuera de la ciudad sin autorización previa. Para evitar todo este proceso, se acordonó toda la ciudad con una alambrada en 1901 y fue custodiada con Policía Nacional e Interna, conformada esta última por los mismos pacientes hansenianos.
La conformación, la estructura, la normatividad, hicieron de Agua de Dios una ciudad independiente con sus propias leyes, su propia moneda llamada “Lazareto”, prohibición de bebidas embriagantes, pero así mismo se dispuso la construcción de una clínica, unos hospitales, un subsidio de tratamiento llamado “la ración”, según la Ley 14 de 1907, que consistió inicialmente en 50 céntimos. Podríamos decir que, la administración inicial del Lazareto estuvo a cargo del Estado de Cundinamarca ya que a partir de 1905, el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Gobierno, asumió la dirección de los lazaretos. Más adelante sería el Ministerio de Higiene, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Salud, entre otros nombres hasta llegar a nuestros días con el Ministerio de la Protección Social, el encargado de llevar la dirección del Sanatorio.
En la naciente vida, Agua de Dios encuentra un gran aliado: Los Salesianos, las comunidades religiosas de las Hermanas de la Presentación y las Hijas de los Sagrados Corazones, dotados ellos de valor heroico y animados por el extraordinario fuego del amor cristiano. Entre los pastores de la iglesia, debemos recordar al Padre MIGUEL UNIA quien llegó en el primer grupo de salesianos a Colombia en 1890, junto con el Padre EVASIO RABAGLIATI, Superior de la Comunidad Salesiana, alumno de Don Bosco y quien ya traía en su mente el deseo de trabajar con los leprosos de Agua de Dios y Contratación, como efectivamente lo hizo a partir del 26 de agosto de 1891, supliendo al doctor HILARIO GRANADOS, hasta ese momento capellán del Lazareto, cuando la población contaba con 1200 habitantes. El Padre Unía se entregó con inmenso cariño y celo apostólico hacia los enfermos, ayudándolos espiritual y materialmente. El, hombre de sólida fe, positiva esperanza y profunda caridad, supo superar todas las dificultades presentadas. Su trabajo fue arduo pero su vida corta, en 1895 en Turín expiró.

Pero los salesianos no estarían solos, en septiembre de 1892 llegaron las cuatro primeras Hermanas de la Presentación para atender el hospital y regentar el Asilo Santa María.
El Padre EVASIO RABAGLIATI, también estuvo muy cerca de la suerte de los leprosos de Colombia, tanto en Caño de Loro, Contratación, como en Agua de Dios, se apersonó de los múltiples problemas que aquejaban a la comunidad hanseniana y fue así como en 1898 viajo a Noruega, por encargo del gobierno colombiano a entrevistarse con el insigne leprólogo, doctor GERARD ARMAUER HANSEN, quien descubrió en 1874 el microorganismo productor de la lepra, el Mycobacterium Leprae o Bacilo de Hansen. El doctor Hansen acogió al P. Rabagliati con afabilidad y se puso a su entera disposición. Su visita se concentraba en enterarse de los adelantos en la lucha contra la lepra, visitar hospitales y darse cuenta de su organización entre otros aspectos. Su trabajo indeclinable por el enfermo de lepra, lo levó a trabajar por muchos años en esta causa, hasta mayo de 1920 cuando falleció en Chile.
Dentro de este campo aparece otra figura consagrada a los enfermos, el P. LUIS VARIARA, italiano, quien llegó a Agua de Dios el 6 de agosto de 1894. Su dedicación especial estuvo dirigida a los niños leprosos, desprotegidos y arrancados violentamente de su hogar. Las jóvenes tuvieron la dicha de encontrar un camino hacia su anhelado ideal, su vocación religiosa, hecho que se concreta con la fundación del Instituto de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María (HH.SS.CC.) el 7 de mayo de 1905. A la temprana edad de 48 años, muere en Cúcuta. Pero su obra que había fundado prosigue hoy día extendiéndose a varios países del mundo.
La Madre ANA MARIA LOZANO, Superiora General del Instituto de las HH.SS.CC., funda en predios de sus padres, los internados de Santa Helena para niñas y Nazareth para niños sanos, hijos de padres enfermos, hacia el año de 1933. En 1940, con el apoyo de don Guillermo Greiffestein construirían el Internado Campestre Santa Ana que albergaría a niños enfermos de Hansen, a quienes se les brindaría servicios de salud, educación y se les capacitaría en las artes de sastrería, carpintería y zapatería. Esta misma labor dirigida a las niñas enfermas de Hansen se concretaría en 1957 cuando se construyó el Internado Femenino Crisanto Luque. La labor de estas comunidades es extensa, difícil de resumir en breves párrafos, pero son obras que hoy día a pesar de las dificultades, aún se mantienen.
El 1 de febrero de 1923 se funda el Salón Teatro Vargas Tejada por una sociedad entre quienes figuraban como Presidente, Adolfo León Gómez y Vicepresidente el maestro Luis A. Calvo.
Una estela de buenos sacerdotes seguirían sus pasos entre ellos Francisco van Galen y Juan Elsakers, holandeses, Pedro León Reyes; Pedro León Trabucchi y Francisco Loddo italianos, Vicente Maidhof, alemán y Armando Cote Barroso.
Las Hermanas de la Presentación no fueron ajenas al compromiso histórico que tenían con Agua de Dios. Su labor se dirigió hacia la educación de niñas enfermas de Hansen y sanas, así como a la atención de pacientes recluidos en los distintos albergues y en la Clínica, sin olvidar la parte pastoral. La Madre MARIE POUSSEPIN, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación en Francia, en el año de 1696, sería baluarte y la guía de esta comunidad que el día 28 de septiembre de 1892 llegaría por primera vez a Agua de Dios conformando un grupo de monjitas quienes eran esperadas con gran alborozo, por una muchedumbre que acompañaba al Padre Miguel Unía. Hoy después de 110 años de su llegada, los ideales se mantienen incólumes con el acatamiento de quienes integran esta comunidad religiosa.
El Lazareto que ofreció el albergue a miles de compatriotas enfermos de lepra, recibió al insigne compositor santandereano LUIS ANTONIO CALVO, nacido en 1892 en Gambita. Su idoneidad en el manejo de instrumentos musicales y sus notorios adelantos en composición musical, le permitieron integrar la Banda Municipal de Tunja. Por destino de la vida el 16 de marzo de 1916 llegaría a Agua de Dios, donde se le recibió con cariño. Los salesianos dispusieron de una casa para su albergue. Con el paso del tiempo fortalecería la Banda Municipal, al lado del P. Variara. Doña Marcelina Calvo, su señora madre y doña Florinda, su hermana, lo acompañarían por mucho tiempo. En Anolaima el 18 de octubre de 1942 contrajo matrimonio con la señorita ANITA RODRÍGUEZ RODRIGUEZ. Su obra cumbre lo constituyó el Intermezzo N° 1, junto a un centenar de obras musicales que aún recorren el mundo entero. El 22 de abril de 1945, fallece en Agua de Dios, llevándose la satisfacción al deber cumplido.
Literatos, escritores, periodistas, músicos, pintores, aquejados del mal de Hansen, debieron pasar por Agua de Dios, donde dejaron huella indeleble, entre quienes podemos destacar a Adolfo León Gómez, Adriano Páez, Rosa Restrepo Mejía, Carlos Muñoz Jordán.
La quimioterapia de la Lepra contra el bacilo de Hansen a través de los años ha sido una constante conjugación acorde al avance médico-científico. Las sulfonas son conocidas desde 1908. Medicamentos o tratamientos que hayan servido para atacar el mal, encontramos los siguientes: D.D.S. (Dianimo-Difenil-Sulfona), es la sulfona Madre o Dapsone (nombre comercial), el Promin, el Rifadin, la Clofacimina o Lampren (nombre comercial), la Rifampicina, la Talidomida y la Prednisolona. Unos de los primeros fármacos que se utilizaron en la naciente población fue “el maddar”, tratamiento homeopático que aunque produjo reacciones severas en los pacientes hizo desaparecer las señales externas de dolencia y renovó totalmente el organismo. Entre los medicamentos caseros tenemos: “la otoba”, “la bermudina”, “el hunza”, “el acíbar de sábila”, recetado por el doctor Sartori, médico italiano; el doctor Benchetrit también asombró con sus tratamientos. Quizás uno de los primeros medicamentos utilizados en Colombia en los leprosorios, lo constituyó el Aceite de Chaulmoogra. Acorde a los parámetros fijados por la O.M.S., el Ministerio de la Protección Social a través de la Dirección General de la Salud Pública, le corresponde llevar a cabo el programa de lepra para lo cual cuenta con soporte, como son los Sanatorios de Contratación en Santander y Agua de Dios en Cundinamarca. Este programa también le corresponde a todos los municipios del país, siguiendo las directrices de las seccionales de salud.
La historia de Agua de Dios, una ciudad cosmopolita es tan extensa, tan variada, tan interesante, con rasgos impresionantes, llena de etapas memorables y momentos difíciles que no podemos resumir en cortas líneas.
AGUA DE DIOS, llega a un momento, donde las autoridades del orden nacional comienzan a entender que la lepra no es contagiosa, ni hereditaria como se creía, que aquel concepto que tenían era totalmente herrado y es entonces cuando se comienza a divisar el final del túnel, cuando comienzan a aflorar las esperanzas de libertad y es así como algunos enfermos de Hansen representativos de la comunidad, de la mano del Congreso de la República, comienzan a moldear lo que a la postre sería la Ley 148 de 1961, la ley que partió en dos la historia de Agua de Dios, la ley que devolvió todos los derechos civiles, políticos y garantías sociales consagrados en la Constitución Nacional. La misma ley que autorizo a la Asamblea de Cundinamarca para crear los municipios de Contratación y Agua de Dios, la que concedió el beneficio de adjudicar los terrenos a quienes los ocupaban por ese entonces. Producto de esta ley, nació la Ordenanza N° 78 del 29 de noviembre de 1963 que creó el municipio. El 23 de marzo de 1963 se declaró oficialmente inaugurado y mediante Decreto 317 del mismo año, se nombró el primer alcalde que recayó en la persona de JOSE MANUEL HURTADO LOZANO, quien tan solo duró 15 días como primer mandatario municipal.
La Ley 148 de 1961 no fue óbice para que el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Salud Pública dejara de lado su compromiso con los enfermos de Hansen en el país y especialmente con los residentes en Agua de Dios. Allí se siguieron prestados todos los servicios médico-asistenciales en la Clínica Herrera Restrepo, en el Edificio Carrasquilla, en la Salacuna Ana María Lozano, y en los albergues San Vicente y San Rafael para mujeres y Boyacá y Ospina Pérez para hombres, de manera especial a los más discapacitados y quienes no poseían casa propia.

Agua de Dios goza de una legislación especial y amplia, que no la tiene ningún municipio o entidad estatal del país, es “sui generis” en este aspecto. En agosto de 1970 la ciudad cumplió su primer Centenario, motivo por el cual se realizaron unas de las mejores festividades que se tenga noticia. En esta ocasión se realizó el concurso de los símbolos patrios donde el maestro JOSE ANGEL ALFONSO, paciente enfermo de Hansen y oriundo de Santander logró el primer lugar con el escudo. El himno ganador fue compuesto por el maestro ARMANDO RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, oriundo del Valle y la bandera fue ideada por la Hermana CARMEN EMILIA NIÑO, HH.SS.CC. Posteriormente el Concejo Municipal mediante Acuerdo, oficializó los símbolos patrios de la ciudad.
Con el correr de los días, tanto el Municipio como ente territorial, así como el Sanatorio, han presentado transformaciones como cualquier otro municipio del país o como cualquier entidad del Estado. El SANATORIO DE AGUA DE DIOS, que fuera establecido a partir de la Ley 39 de 1947 se convirtió en EMPRESA SOCIAL DEL ESTADO (E.S.E.) con la expedición del Decreto 1288 de 1994 –junio 22- de conformidad a lo establecido en la Ley 100 de 1993, continuó siendo una entidad pública descentralizada del orden nacional, con personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa.
Algo muy importante y fundamental en la vida de todos, es la paz reinante y la tranquilidad que se puede respirar en esta región y especialmente en Agua de Dios. Gozamos aún de ese privilegio que debemos defender, en un país, desafortunadamente azotado por la violencia.
El paciente enfermo de Hansen, que llega a un total aproximado a los 800, hoy día lleva una vida normal al igual que los demás residentes, algunos dedicados a su laboriosidad diaria como terapia y como rehabilitación social, cuando sus discapacidades se lo permiten y otros dedicados a su familia a su hogar. Cuenta en materia de salud, como se dijo antes, con el Sanatorio que se encarga de hacer una campaña de búsqueda, control, tratamiento de la enfermedad y rehabilitación del paciente. Los servicios en salud corresponden al I Nivel, en tanto que los de II Nivel, el Sanatorio le tramita y traslada al paciente al Hospital de la ciudad de Girardot. Algunos con pequeñas micro-empresas como la pintura al óleo, la carpintería, la metalistería, las artesanías en fique y coco, la electrónica, entre otras, buscan un mejor bienestar. La salud, la educación y otros servicios, desde luego con sus limitantes en materia presupuestal por parte del gobierno, siguen adelante en una ciudad querida, acogedora, llena de muchas expectativas y con un futuro promisorio, cuyo destino está en nuestras manos.”
Hoy, en la quinta etapa de la historia de la lepra y dejando al lado el mero oficio de contar la historia, para pasar al de crear nuevos rumbos, es necesario fortalecer la perspectiva de uno de los principios de la bioética, el de la autonomía, que tanto énfasis hace en tener en cuenta la opinión y la libertad de quien va a ser sometido a una práctica que teóricamente le puede producir beneficio.
En esta perspectiva bioética, genera un discurso de pertenencia e identidad entre los habitantes del municipio de Agua de Dios, alrededor de la historia del Sanatorio es un discurso de gran significación en términos de antropología política. Y para esto que mejor que crear un museo Medico de la lepra en Agua de Dios, un sueño hecho realdad, con la Resolución 1036063 del 11 de febrero del 2010.

El Dr. Hugo A Sotomayor Tribín, Presidente de la Asociación Colombiana de la historia de la medicina, relata de esta forma la creación del Museo:
En el mes de marzo del 2009, aprovechando el nombramiento en propiedad como gerente del Sanatorio de Agua de Dios del doctor Juan José Muñoz muy sensibilizado como aspirante a ese cargo, a los temas de historia de la lepra por el doctor Michel Faizal, distinguido dermatólogo miembro de la Junta Directiva del Sanatorio, por la señorita Patricia Devia Angarita y sensibilizado al discurso de la recuperación histórica por cuenta de la senadora de la República, la doctora Nancy Patricia Gutiérrez, lo invité en compañía del doctor Michel Faizal y la señorita Patricia Devia Angarita, al Museo de la Academia Nacional de Medicina, en donde le explique cómo se podía montar el Museo de la Lepra en Agua de Dios sin necesidad de contar para ello de una gran infraestructura o de un gran capital.
Fue tanto el entusiasmo del doctor Juan José Muñoz tras los planteamientos que se le hicieron, que inmediatamente después de la visita coordinó para dos días después una visita a ese Museo de la Academia Nacional de Medicina de la senadora Nancy Patricia Gutiérrez y su asesora jurídica , la doctora Isabel Cristina Jiménez, para que el doctor Michel Faizal, la señorita Patricia Devia Angarita y el suscrito le presentáramos a esta líder política – nativa y primera alcaldesa popular de Agua de Dios-, y su asesora jurídica, también nacida en Agua de Dios, la iniciativa del Museo de la Lepra.
La acogida de la senadora a la idea de la creación del Museo fue total; y en medio de la charla que mantuvimos con tanto entusiasmo los cinco asistentes, desarrollamos la propuesta de convertir el conjunto de edificaciones del Sanatorio en un espacio de gran significación histórica para la nación. Idea ésta que la senadora Nancy Patricia Gutiérrez con su asistente jurídica, la doctora Isabel Cristina Jiménez, comenzaron a traducir en un Proyecto de Ley para convertir los conjuntos de los edificios de los Sanatorios de Agua de Dios y Contratación en Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación.
En una visita que hice con el doctor Michel Faizal, la señorita Patricia Devia Angarita, el doctor Fernando López, María Teresa Rincón, encargada del archivo del sanatorio y el gerente del Sanatorio, el doctor Juan José Muñoz a los posibles lugares en donde se podía montar el Museo y después de definir que lo más importante era comenzar y del convencimiento que el intento de fundar iba a ser exitoso, se resolvió que aunque el mejor edificio para el Museo era el llamado edificio Carrasquilla, en razón de su situación calamitosa y la escasez de recursos para su recuperación inmediata, se escogió a la Casa Médica como la localidad donde se iniciaría el Museo mientras se resolvía el problema de los recursos para dejarlo en el mejor lugar posible, el Edificio Carrasquilla.
En el mes de mayo de 2009 en una celebración religiosa católica muy concurrida, realizada en la catedral del Municipio, y después de la misa, de unas palabras del gerente del Sanatorio, doctor Juan José Muñoz, y de la senadora Nancy Patricia Gutiérrez, intervine para informar el empeño de fundar de forma definitiva el Museo. Esta idea fue acogida con mucho entusiasmo por todos los asistentes.
Gracias a una breve y estimulante charla que tuve con la doctora Isabel Cristina Jiménez desarrollé la idea de la Ruta del Sufrimiento y la Exclusión que propuse en las reuniones preparatorias de la fundación del Museo con los diferentes profesionales y trabajadores y las personalidades culturales y políticas de Agua de Dios.
Con la decisión de inaugurar el Museo de la Lepra el mes de agosto de 2009 la señora María Teresa Rincón, la señorita Patricia Devia Angarita y el suscrito iniciamos un proceso de recolección de objetos entre las diferentes personas e instituciones del municipio de Agua de Dios.
Con base en la etapas de la historia de la lepra en Colombia establecí que lo más significativo para mostrar en el Museo eran los documentos y objetos que expresaran la terrible segunda etapa de ella, de entre cinco caracterizada por el Sufrimiento y Exclusión social que la medicina impulsó a nombre de la detención del contagio de la enfermedad desde 1873, en especial desde finales del siglo XIX y primeros años del XX, hasta 1961, año en que los enfermos recuperaron sus derechos civiles y los lazaretos de Agua de Dios, Cundinamarca , y Contratación, Santander se convirtieron en Sanatorios. Y esto se haría sin desmedro de la exhibición de todos los otros objetos e instrumentos que se pudiesen exhibir por haber sido parte de Lazareto y el Sanatorio.
En razón de su condición de funcionaria del Sanatorio, su entusiasmo y su dedicación al proyecto del Museo, la señora María Teresa Rincón quedó por decisión del gerente del Sanatorio como coordinadora del Museo
Cuatro meses después, el 21 de agosto de 2009, el Museo de la Lepra de Agua de Dios fue fundado con la presencia de la viceministra de Cultura y del presidente y el vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, los doctores Gustavo Malagón y Germán Peña, respectivamente. En esta reunión, en mi calidad de miembro de número de la Academia Nacional de Medicina y con el visto bueno del presidente de la misma expresé públicamente la autocrítica histórica y el deseo de perdón que esta institución hacía por los excesos cometidos contra los pacientes a nombre de la lucha contra la enfermedad de la lepra.
El éxito de la apertura del Museo y de las charlas que se mantuvieron con diferentes grupos de líderes y personas del común, la exitosa diligencia de la senadora Nancy Patricia Gutiérrez en la consecución de fondos públicos para la restauración del edifico Carrasquilla , y la acertada dirección del gerente del Sanatorio permitieron comenzar la reparación y restauración del Edificio Carrasquilla. Este esfuerzo financiero y administrativo tuvo una rápida cosecha. El 31 de enero de 2010, a los 5 meses de fundación, los objetos y documentos exhibidos en la primera sede del Museo de la lepra en la Casa Médica, se trasladaron a tres espaciosos cuartos del Edificio Carrasquilla.
Los esfuerzo de inauguración de primera y la segunda sedes y de las actividades académicas desarrolladas en el Museo de la Lepra han cumplido con las propuestas misionales y de la visión del Museo: convertirse en un espacio para la reflexión crítica alrededor de los costos mentales, espirituales y físicos que para las personas tiene una medicina basada solamente en la enfermedad y no en el enfermo.
El impulso de la creación del Museo se vio acompañado durante el segundo semestre del año 2009 por los éxitos que alcanzó la senadora Nancy Patricia Gutiérrez en el senado de la República con el Proyecto de ley para convertir inicialmente sólo los edificios del Sanatorio de Agua de Dios en Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación, y luego por una adición al Proyecto, también los del Sanatorio de Contratación.
Las gestiones de la senadora y la diligencia de su asesora jurídica permitieron lograr que ese Proyecto se aprobara en la Segunda Comisión del Senado y en la Plenaria del Senado y de radicarlo, para su estudio, a principios de este año 2010 en la Cámara de Representantes.
El Museo de la Lepra de Agua de Dios hoy es una joven y vigorosa realidad por todas las circunstancias y personas arriba mencionadas y porque varias de ellas en razón al contacto estrecho con el sufrimiento de sus parientes en primer grado de consanguinidad, como es el caso de la senadora Nancy Patricia Gutiérrez, la doctora Isabel Cristina Jiménez y la señorita Patricia Devia Angarita o por razones de sus especialización médica, como el caso del médico dermatólogo Michel Faizal o por razones intelectuales, profesionales o por los recuerdos de infancia de ver a una de sus abuelas recogiendo y enviando auxilios a los enfermos de departamento de Córdoba internados en Agua de Dios o Contratación, como es el del suscrito,
La belleza arquitectónica y sus significados históricos, los diferentes edificios del Sanatorio, para exhibir los objetos relacionados con la lepra y concibiendo el sanatorio como un museo habitado, se podría pensar en él como un sitio de interés para el turismo académico y cultural médico y para un tipo especial de visitas culturales y de reflexión, para personas no pertenecientes a las ciencias de la salud, como el que rodea al que se hace en los campos de concentración alemanes, el palacio de la Inquisición en Cartagena, y a los museos de objetos de tortura o parecidos”.
Existen en diferentes partes del mundo Museos de la lepra, como en Bergen, Noruega que reproduce fielmente una leprosería del siglo XVII. El Museo de la Lepra Münster- Kinderhaus Liebe Besucher Alemania, El Museo Nacional de la Enfermedad de Hansen en Japon, El museo y Archivos de Culion Filipinas, Museo y Centro Cultural Molokai, Hawai y en Carville Lousiana Estados Unidos hay un museo de lepra donde antes funcionó el primer leprosorio que hubo en Estados Unidos.
De Lazareto a Municipio.

Hoy, el Municipio de Agua de Dios es uno de los 116 municipios que integran el Departamento de Cundinamarca, ubicado en la Provincia del Alto Magdalena, equidistante de la Capital de la República de Colombia, Bogotá a 114 kilómetros, de Girardot 23 kilómetros y 12 kilómetros de Tocaima, goza de clima cálido con una temperatura promedio de 27° C y una altura de 400 m. snm. Limita con Tocaima por el norte y oriente, con Nilo y Ricaurte por el sur y por el occidente con Ricaurte.
La ciudad está en una llanura, bordeada de pequeños cerros, entre los que se destacan el Cerro de la Cruz, que sirve de despensa hídrica para Los Chorros.

La población basa su economía en los subsidios que reciben los enfermos de lepra así como en los ingresos de los empleados públicos (administración municipal, empleados del Sanatorio, y docentes de instituciones educativas estatales). A estos ingresos se suman los del sus actividades del comercio tradicional e informal, la producción de productos agrícolas es escasa, se podrían destacar el maíz, el sorgo, algodón y la sábila (aloe). El resto de la producción se destina al autoconsumo (plátano, yuca, verduras y algunas frutas). Un renglón que está en crecimiento es la producción bovina, porcina y caprina.

En Agua de Dios no existen Industrias. Se vislumbra que el turismo ecologico, cultural e histórico pueda llegar a convertirse en la nueva vocación económica de la población, para ello se están planificando actividades encaminadas a la protección y conservación del patrimonio histórico de la nación (Ley 1435 de 2011), actividades museales y la cátedra historia de Agua de Dios (Acuerdo Municipal No. 004 de Agosto 16 de 2018), de igual forma se están realizando actividades ecológicas como el avistamiento de aves y variedad de actividades culturales como exposiciones de arte, música y conversatorios literarios.
A pesar de todas las vicisitudes que afronta el país y de lo turbado que se encuentra el orden público, podemos decir aún que Agua de Dios es un remanso de paz y tranquilidad, una ciudad de gente amable que sigue luchando, superando ese pasado de injusticias y múltiples penurias, gente que ve con optimismo el futuro. De aquí los calificativos que se le han venido dando al municipio: Ciudad de la Esperanza, Ciudad de la Alegría y la Memoria, Territorio para grandes cosas.
Agua de Dios fue y seguirá siendo un pueblo para albergar al enfermo de lepra.

Fuente: https://leprosyhistory.org